La industria nicaragüense ha transitado por distintas etapas. A partir de los años 50 se inician los primeros procesos de transformación de productos tradicionales. En los años 60 se instalan diversas empresas industriales orientadas al Mercado Común Centroamericano, concentrándose en Nicaragua las industrias químicas y metalmecánicas, además de las agroindustrias tradicionales.
Durante la década de los 70 se da una fuerte expansión de la industria nacional, de tal manera que la industria nicaragüense se posiciona como la tercera en Centroamérica, por encima de Costa Rica y Honduras en términos absolutos y la segunda en términos per cápita después de la de El Salvador.
Durante la década de los ochenta, algunas industrias de exportación originadas en el proceso de integración económica centroamericana desaparecieron mientras que el bloqueo comercial dio lugar a un fuerte crecimiento de la pequeña industria orientada al mercado interno. En esta década la industria nicaragüense se reduce y es sobrepasada por la de Costa Rica y Honduras, quedando en el último lugar en Centroamérica.
A inicios de la década de los años noventa, se inicia un proceso de apertura unilateral del mercado interno que terminó de afectar a las industrias locales menos preparadas para competir en un nuevo escenario mundial.
Entre 2001 y 2006, el sector industrial ha crecido a un ritmo de 5.6% promedio anual, por encima del crecimiento del sector agropecuario (3%) mientras que el comercio y los servicios lo han hecho a un ritmo del 4% promedio anual. Tal crecimiento ha sido insuficiente para recuperar la posición que el sector industrial nicaragüense tenía en los años 70 con respecto a los demás países centroamericanos, teniendo actualmente Nicaragua el PIB industrial más pequeño. Por el contrario, Costa Rica pasó de tener el segundo PIB industrial más pequeño en 1960 al mayor del área, sobrepasando no solamente a Nicaragua, sino también a Guatemala y El Salvador.
A pesar de haber sido, junto con la construcción, el sector de mayor generación de empleo en el período de 2001 a 2006, este crecimiento no ha sido suficiente para absorber la fuerza de trabajo que cada año ingresa al mercado laboral, como tampoco lo ha sido para mejorar los salarios de los trabajadores y los ingresos de los miles de micro y pequeños empresarios, ni para reducir sustancialmente los niveles de informalidad en las empresas del sector.
La estructura de la industria nicaragüense es poco diversificada y concentrada en actividades tradicionales, principalmente de transformación de materias primas agropecuarias, forestales, de pesca y mineras. Las industrias grandes se concentran en la producción de carne de res y pollo, azúcar y etanol, productos lácteos, aceite, productos de molinería, bebidas, prendas de vestir, productos químicos, cemento, materiales de construcción y productos metálicos. Las medianas están principalmente en la industria de embutidos, productos lácteos, conservas de frutas y vegetales, panadería, cuero, imprentas, productos farmacéuticos, y metal‐mecánica. Las pequeñas y micro industrias se ubican principalmente en las actividades de confitería, panadería, vestuario, calzado, muebles de madera, materiales de construcción, productos de cerámica y productos metálicos básicos.
La apertura externa de esos años fue acompañada por una acelerada desgravación arancelaria y por políticas de promoción de exportaciones que alentaron y fortalecieron las exportaciones pero que también indujeron al aumento de las importaciones, ante la demanda interna creciente y la debilidad de los sectores productivos para atenderla, principalmente en lo que respecta a bienes y servicios de medio y alto contenido tecnológico.
La economía nicaragüense tiene actualmente un grado de industrialización aproximado del 20%. En los últimos años la participación en el Producto Interno Bruto ha venido incrementando nuevamente, pero aún no alcanza el máximo logrado al final de la década de los 70 cuando llegó al 25.6% en 1980. El grado de industrialización se redujo durante la década de los 90 hasta 17.5% en el año 2000.
Existe una dualidad en los niveles tecnológicos de la industria nacional. Por una parte, tenemos el uso de tecnologías modernas en empresas grandes, la mayoría de ellas de capitales extranjeros o transnacionales: producción de etanol, productos lácteos, bebidas embotelladas, productos farmacéuticos y otros pocos. Por otra parte, está la pequeña industria y los talleres artesanales, con bajos niveles tecnológicos y sistemas de producción artesanal o de nivel fabril básico, similares a los de hace dos o más siglos.
Sin embargo, la industria manufacturera constituye en la actualidad uno de los sectores de mayor generación de exportaciones, de ingresos fiscales, y de empleo formal para la creciente población urbana en el país. Las exportaciones industriales, incluyendo el valor agregado de las exportaciones de zonas francas, significan el 82.4% de las exportaciones totales. La industria aporta el 37% de los ingresos fiscales, más que cualquier otro sector económico, contra solamente el 2% aportado por el sector agropecuario.. Además es el cuarto generador de empleo después de los sectores agropecuario, comercio y servicios
CARACTERIZACION DE TIPITAPA
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